Depuración de aguas residuales descentralizadas

Jesús Cisneros promueve un sistema de depuración de agua más barato, más eficiente y más transparente

Saúl García

[Martes, 27 de agosto de 2013]

 

 

Vídeo: De la Cruz.

Jesús Cisneros (San Sebastián, 1962) siempre estuvo vinculado al mar. Pescaba, saltaba de barco en barco y la mitad de su cuadrilla eran pescadores. Y como creció en los años sesenta y setenta en el País Vasco, también ha estado siempre vinculado a la contaminación. Jugaba a dejar su figura sobre la espuma que había en la ría por los vertidos industriales. Años después se convirtió en buzo profesional y en 1988 llegó a Canarias para arreglar emisarios submarinos, pero se puso a estudiar Ciencias del Mar y acabó doctorándose en Oceanografía física. Hoy es profesor de contaminación marina en la Universidad de Las Palmas y se ha propuesto generalizar un nuevo sistema de depuración, más barato y más eficaz, basado en su experiencia de trabajo en Venecia, el paradigma de la contaminación. De momento ya ha instalado una, la única en España, en Ginginámar (Fuerteventura) y ha entablado contacto con Teguise para un posible proyecto en la Graciosa.

“Uno mira para atrás y veo que llevo toda la vida trabajando en lo mismo”, dice. Su inquietud le llevó hasta Venecia para colaborar con el proyecto ‘Salve' que pretende recuperar la calidad del agua en Venecia y allí aprendió una nueva tecnología para depurar agua. “Es un nuevo concepto— dice—, hasta ahora se hace centralizada, se manda el agua adonde no moleste y se depura allí. El sistema de Venecia, donde hay 150 depuradoras sólo en el casco antiguo, es depurarla y reutilizarla en el lugar. El agua supera la calidad exigida y hasta se puede reutilizar en lavandería, y se hace sin olores, sin ruidos y sin insectos.

¿Cómo? “Ajustando muy bien el diseño y con unas membranas de ultrafiltración que no se tupen”, resumiendo mucho.”El sistema —asegura — no tiene ni comparación” y el único contra es que gasta un poco más de energía eléctrica, pero se iguala si en el sistema ya instalado hay que bombear el agua a varios kilómetros. Se pueden reconvertir las viejas plantas sin hacer obra civil y también se pueden aprovechar los fangos, que no huelen, en la agricultura o como combustible.

Cisneros ofertó esta tecnología a todas las empresas del sector en Canarias y no se interesó ninguna, así que se embarcó él mismo “en este lío”. Dice que es complicado por los lobbies de poder en el sector del agua, “igual que con la energía”. “A Canarias ya han llegado estas multinacionales y están acaparando el mercado, intentan presionar a la administración para tener un monopolio. Son capital extranjero y sólo van a ganar el máximo dinero posible”, señala.

La depuradora de Cisneros tiene otra ventaja: el control de los resultados y la transparencia. Dice que hoy en día ocultan los datos de depuración “en todos los sitios; no se está controlando la calidad y no es la que nos dicen”. Su sistema es abierto y los resultados se consultan en el móvil generando una alarma al móvil del Seprona o al Consejo insular de aguas cuando no se llegara a los parámetros de calidad solicitados.

Dice Cisneros que hay que cambiar no sólo de sistema de depuración, sino de marco legal y de mentalidad y que el problema de la contaminación atañe al ciclo integral del agua. Hoy, los vertidos en Canarias acaban en los barrancos o en el mar “y las aguas costeras no se limpian, dan vueltas continuamente a la Isla, porque no se mezclan con la oceánica”. “Si hay un vertido de un emisario al mar acaba dando vueltas alrededor de nuestra isla: por eso es mejor hacer un esfuerzo aunque sea egoístamente”.

 

redaccion@diariodelanzarote.com

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