En 1774, B. Franklin observó que, en las islas Bermudas, los pescadores echaban aceite en las aguas del mar paraapaciguar las olas y poder ver más fácilmente los peces bajo el agua.

A raíz de esta observación, a Franklin se le ocurrió verter una cucharada de aceite en un puerto para ver que ocurría.

Sorprendentemente, observó como casiinmediatamente se calmaban las olas en un área de varios metros cuadrados, y como este efecto “se iba expandiendodespacio hasta afectar a aproximadamente medio acre, convirtiendo la superficie del agua en un suave espejo”.

Franklin no hizo la cuenta, pero si hubiese sabido algo más acerca de la molécula de aceite (ácido oleico), se habría dado cuenta de que una cucharada de unos 2 ml distribuida sobre medio acre (0.2 hectáreas) corresponde a un espesor de la capa deaceite de aproximadamente 2 nm.

Unos 100 años más tarde, Lord Rayleigh se dio cuenta de que el espesor del aceite enagua es de una sola capa molecular. ¡Bastaba una sola capa de moléculas para cambiar radicalmente las propiedadesdel agua del puerto

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